Emplazada en la Sierra de Espadán, a 300 metros de altitud, sus orígenes se remontan a la Edad del Bronce. La singular Peña Ajuerá era el lugar donde se asentaba el poblado prehistórico. Su castillo estaba integrado en el sistema defensivo de Segorbe. En su término nace el manantial del Sas, de aguas muy apreciadas, que ya se envasaban a principios del siglo XX. De visita obligada es el Valle de la Mosquera, rincón emblemático del parque natural. En sus fiestas se pueden degustar dos platos típicos: la olla de San Mateo y los buñuelos llamados ‘pedos de fraile’.