Convento de las Carmelitas Descalzas
Fundado por Pedro Miralles, quien en 1610 realizó las primeras donaciones, la primera piedra se colocó el 16 de abril de 1665, siendo inaugurado el 2 de diciembre de 1685, con una capacidad de veintiuna monjas. Es obra del arquitecto Francisco Lasierra, autor también de las iglesias de Moncófar, Alcudia de Veo, Villatorcas, Geldo, Santa Ana de Segorbe o el Colegio de Jesuitas de Segorbe.
Alberga una imagen policromada de la Inmaculada, atribuida al círculo de Esteve Bonet; diversa iconografía murillesca; un Ecce Homo, vinculado a Juan de Juanes; una Inmaculada, iconografía premurillesca del siglo XVII y varios lienzos de temática devocional.
El interior, al ser de clausura, rara vez puede visitarse, excepto el coro bajo, junto al presbiterio y separado de este por una reja de grandes dimensiones.
El convento hace en Caudiel de espejo de las contradicciones, ya que encontramos en pleno centro del pueblo un templo de gran extensión de silencio, recogimiento y austeridad, impasible al paso del tiempo, los años de historia y la vida diaria de sus exteriores.
Hasta la fecha, sigue habitado por la comunidad de Carmelitas Descalzas, que para financiarse, realizan labores de confección y bordados por encargo.