Ermita de San Roque
La obra original del siglo XIV es perceptible en el ábside y en los robustos contrafuertes de sus laterales. En 1603 fue reconstruida dándole el aspecto actual. Considerada una de las ermitas más bellas e interesantes de la comarca. Es una capilla rectangular y alargada de piedra y mampostería, con atrio previo para refugio de caminantes que le da su aire de estilo aragonés.
La puerta de entrada es de madera inscrita en arco de medio punto formado dovelas de piedra sobre cuya clave puede verse una inscripción con la fecha de la reconstrucción 1603.
Dos arcos de medio punto con sus dovelas de piedra dejadas a la vista dividen la nave en tres tramos. El techo es plano y el piso es de cerámica formando motivos geométricos. Tiene dos altares laterales dedicados a la Divina Pastora y al Cristo Yacente.
La imagen de San Roque preside en su hornacina el altar mayor, construido en parte con antiguos materiales del derruido castillo.