Situada en el valle alto del Río Palancia. Fundada por los habitantes de Bejís, perteneció a esta localidad hasta su segregación. Su iglesia es de estilo gótico renacentista. El ayuntamiento y otras viviendas fueron reconstruidos en la postguerra. Se pueden apreciar las antiguas minas de yeso. Por su término pasa un tramo del Palancia de alto valor ecológico. Rodeado de aguas aptas para el baño. Por San Isidro se abre la acequia que moja todas las calles del pueblo. Lugar idóneo para el senderismo con multitud de propuestas. La olla y el gazpacho son los platos más tradicionales. Se elaboran patés, boquerones y anchoas.