Situada en un llano en el curso alto del Río Palancia a casi 600 metros de altitud. Con restos de poblamientos íberos, estuvo vinculada a la Baronía de Jérica. La casa consistorial y los edificios de la plaza del Ayuntamiento fueron reconstruidos en la postguerra. Es parada obligatoria en la ruta de los manantiales donde numerosas fuentes fluyen en su término. Con olivares centenarios, la Vía Verde de Ojos Negros recorre el municipio. La Cueva de la Cerdaña, donde se rendía culto a la naturaleza, es uno de sus tesoros. Entre sus productos destacan el aceite de oliva, las cerezas y las almendras.